lunes, 16 de enero de 2017

CLAUSURA Y ENTREGA DE PREMIOS RAMBAL


El pasado sábado se clausuró la XXXI edición del Concurso Nacional de Teatro para aficionados Ciudad de Utiel, una noche que comenzó con el divertido monologuista, del club de la comedia, Manu Górriz.
El público, como siempre, respondió a éste acto que ponía broche final a la edición del concurso organizado por la Agrupación Escénica Enrique Rambal de Utiel.

La entrega de premios comenzaba con un vídeo resumen de las ocho obras participantes, poco a poco se fueron desvelando los ganadores de la noche, el grupo Pánic Escènic fue el gran triunfador de la velada, alzándose con los premios de mejor actriz secundaria para Roma González por su papel del Yerma en la obra Soñando Lorca, así mismo su compañera de reparto ,Amparo Sospedra, obtenía el premio Rambal a la mejor actriz principal por su papel de Bernarda, también el grupo valenciano consiguió el Rambal a mejor dirección para Iria Márquez por la dirección magistral de Soñando Lorca, tras esta lluvia de reconocimientos recogían el premio más esperado de la noche, 3000 euros y Rambal a la mejor obra.


El segundo premio dotado con 1800 euros y placa fue para el grupo El Barracón de Madrid, por la representación del Señor Ibrahim y las flores del Corán, Carlos Manrique se alzaba con el Rambal a la mejor interpretación masculina, por su papel de Señor Ibrahim en este mismo montaje.

El mejor actor de reparto fue Roberto Leal por su papel de Fran en la obra, Hermanos y Cuñadas, del grupo Taules Teatre de Pinoso (Alicante).

Se completaba la entrega de premios con los seis accésit dotados con 500 euros y recuerdo del paso por el certamen, para los grupos Tadzio Teatro de Tomelloso, grupo universidad Carlos III de Madrid, Enscena Teatro de Torrejón de Ardoz, Teatro Estable de Leganés y Taules Teatre de Pinoso.

Desde la organización, en palabras de su presidente José Manuel García, se muestran muy satisfechos por el desarrollo y la calidad del concurso. Una vez más quedó de manifiesto el mimo con el que se trata este certamen, la magia, la ilusión, la energía y el TEATRO fueron las principales características de la gala.

Saboreando el final de esta edición, con muchas ganas de más y más teatro, de seguir potenciando la cultura y llevando el teatro de aficionados a todo el público, la Agrupación Escénica Enrique Rambal agradece a todos aquellos que sueñan con nosotros y nos ayudan a seguir adelante, que comience la XXXII edición del Concurso Nacional de Teatro para Aficionados Ciudad de Utiel.

jueves, 15 de diciembre de 2016

HERMANOS Y CUÑADAS

El pasado domingo, 11 de diciembre, tuvimos el gusto que acoger al grupo “Taules Teatre” de Pinoso (Alicante), que pusieron sobre las tablas del teatro Rambal la obra “Hermanos y Cuñadas”, una adaptación de una obra del dramaturgo francés Eric Assous, con motivo de la trigésimo primera edición del Concurso Nacional de Teatro para Aficionados "Ciudad de Utiel". 

Se trata de una rocambolesca comedia que gira en torno a tres hermanos y sus parejas y una invitada muy especial que pondrá patas arriba sus respectivas relaciones. Una escenografía cuidada, pero sencilla, nos trasporta a un moderno chalet a las afueras de la ciudad donde una tranquila cena familiar termina destapando secretos amorosos que los hermanos ocultaban. 

El director a través de unos personajes bien diferenciados, todos ellos reconocibles dentro del seno de cualquier familia actual, nos muestra los problemas que ocurren en esta familia de forma divertida y amena. 

Un dialogo ligero y repleto de chistes hicieron las delicias del público que se sintió identificado con los distintos personajes. Sin alardes escénicos y con elementos bien usados esta obra fue un estupendo punto y final al Concurso Nacional de Teatro para Aficionados "Ciudad de Utiel" que se despide de todos vosotros hasta el próximo 14 de enero que será la Clausura y entrega de Premios de esta edición del concurso.
La suerte está echada!!!!!

viernes, 9 de diciembre de 2016

SOÑANDO LORCA

El Domingo 4 de Diciembre el grupo PÀnic EscÉnic, de Valencia puso en escena la obra Soñando Lorca. Si Lorca despierta emoción y brillantez metafórica, el grupo Pànic Escénic supo despertar en el espectador admiración y emoción, al hacer comprender al mismo mediante una magnífica puesta en escena la situación de la obra ya que desde un principio mediante una larga sobre-escena donde se representa la recogida de la aceituna de forma acertadísima hace que nos situemos en la Andalucía que Lorca desarrolla en sus obras  y que Pànic Escénic pusieron de manifiesto en el teatro Rambal de Utiel. La simbiosis de Doña Rosita la Soltera, Yerma y Bodas de Sangre, magníficamente situadas en el escenario con una brillantísima puesta en escena y la no menos acertada Dramaturgia de las tres obras citadas por su directora Iria Márquez, hacen que el simbolismo de Lorca se ponga de manifiesto en la aparición de la Luna, por la parte superior izquierda del escenario simbolizando la muerte,el erotismo y la fecundidad,  tres motivos puestos de manifiesto en toda la representación, hacen que el espectador disfrutara de una magnifica tarde de Teatro. 
 Pànic Escénic supo resolver la dificultad de este montaje de una forma magnífica, dando lugar a tres escenas dignas de destacar como son la de las lavanderas donde la movilidad corporal da lugar a un cuadro donde la acción teatral se manifiesta de forma espectacular así como el diálogo de la misma que sirve de nexo de unión de las obras representadas,la muerte de Juan a manos de Yerma y la escena final
 Si a Lorca le obsesiona el amor, la pasión, el deseo y la muerte el grupo Pànic Escénic supo transmitir de forma concluyente lo que Lorca sentía.
 En definitiva una magnífica representación donde destaca su dirección y puesta en escena siendo la acción actoral buena en todo su conjunto, como no puede ser de otra forma cuando la mano de la dirección hace que se contemple sin que destaque nadie en particular

LAS CUÑADAS

Teatro Estable de Leganés, Madrid, llegó a la trigésimo primera edición del Concurso Nacional de Teatro para Aficionados, Ciudad de Utiel, con buenas expectativas. “LAS CUÑADAS” de Michael Tremblay, proponía un montaje sugerente y quince actrices sobre el escenario. Una historia atractiva y reivindicativa de lo doméstico dónde la mujer ha sido protagonista.
Lástima que no todo quedara lo “redondo” que se presuponía. En este reparto coral hubo luces y sombras. Momentos interpretativos que pudieron ser y se quedaron en el intento.
Aunque hay que reconocer el esfuerzo de la dirección, que perfiló unos personajes muy caricaturescos y reconocibles en algunos momentos, de diversos tipos de mujer. Acompañó el vestuario, le edad y la caracterización. Por eso fue una pena que escenas importantes de un texto aparentemente ligero, aunque no lo era, no tuvieran la relevancia que el autor denunció.
La obra fue un “pasar” por encima de problemas tan grandes en la época, como el embarazo de una joven soltera, o la desidia de un ama de casa que busca sentirse viva pasando algunas horas en un club, dejando atrás las aburridas tardes con las señoras de la parroquia.
Estos y otros momentos merecieron más fuerza interpretativa. Hubo pinceladas de buen hacer, pero pasaron desapercibidas. A destacar la interpretación de Ana Picazo, como “Rosa”, que siempre mantuvo presencia y temple para sostener su personaje.
Los cambios generacionales entre las mujeres mayores y las jóvenes, merecieron más detalle y menos prisas por decir un texto que merecía más.
El montaje fue resuelto de manera correcta aunque algo escueto. Sólo el cuadro final, con las mujeres alrededor de la mesa, y bien distribuidas, dieron la imagen que se pretendía: la lucha femenina por buscar su sitio en una sociedad que las recluía en las cocinas. En el cuidado de la casa, los hijos y un rato con las amigas, hermanas y cuñadas que se convertía en un soplo de libertad donde afloraban deseos ocultos, pecados inconfesables y muchas ansias de libertad.
“LAS CUÑADAS” pudo ser una gran tarde de teatro, pero finalmente sólo consiguió entretener. Lástima.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

MI VIEJO PROFESOR

El grupo EnScena Teatro de Torrejón de Ardoz debutó en el concurso para aficionados Ciudad de Utiel con la obra “Mi viejo profesor”. La obra es un texto duro con el que los madrileños estuvieron a la altura del certamen. 

De los dos personajes que salen a escena –un anciano profesor con una enfermedad terminal y su antiguo alumno-, destacó la interpretación de Morrie, el anciano que al final de su vida hace que se tambaleen las prioridades vitales del alumno al que no veía en 16 años.

Con unos mínimos medios de decorado y escenografía, dejaron todo el peso de la representación a la interpretación, una apuesta difícil cuando se trata de una obra con unos diálogos profundos en los que se mezclan toques de inteligente humor. Como nota a corregir para este “viejo profesor”, estaría el alto volumen de los efectos sonoros (música, sonido de televisión…) que en algunos momentos impedían escuchar con claridad a los actores.

EnScena Teatro dio motivos para volverlo a ver el escenario del Enrique Rambal en próximas ediciones del concurso.

jueves, 17 de noviembre de 2016

EL SEÑOR IBRAHIM Y LAS FLORES DEL CORÁN

El grupo El Barracón de Madrid nos ofreció una gran tarde de teatro el pasado domingo 13 de noviembre, con la puesta en escena de la obra “El Señor Ibrahim y las flores del Corán” de Eric-Emmanuel Schmitt. Excelente representación que, sin lugar a dudas, puso muy alto el listón en esta XXXI edición del Concurso Nacional de Teatro para aficionados “Ciudad de Utiel”.

El grupo madrileño hizo disfrutar desde el mismo comienzo de la obra al numeroso público que se congregó en la platea del Rambal. Fue una tarde redonda en la que se combinaron un buen texto, una correctísima puesta en escena con un ritmo ágil y mantenido, una escenografía bien resuelta y, sobre todo, una magnífica interpretación a cargo de los actores Alejandro García López y Carlos Manrique Sastre, en los papeles de Moisés y Señor Ibrahim respectivamente.

Con su buen trabajo los actores consiguieron construir dos personajes complejos, profundos, llenos de matices y resolvieron perfectamente las exigencias de la delicada trama de la obra, un canto a la amistad, a la convivencia, a la comprensión y a la paz. El Señor Ibrahim y el joven Moisés son dos personas de distinta cultura, posición social, religión y edad que, a priori, estaban llamados a carecer de relación personal alguna. Sin embargo, la obra revela que sus existencias están llenas de paralelismos por lo que, poco a poco, comienza a surgir entre ellos una bonita relación de amistad que acaba convirtiéndose en paterno filial.

Estamos en el ecuador de la presente edición de nuestro concurso de teatro y la obra del pasado domingo fue un acicate para que el público siga llenando las butacas del Teatro Rambal.

martes, 8 de noviembre de 2016

CASA DE DOS PUERTAS MALA DE GUARDAR

El pasado 6 de noviembre se representó en el Teatro Rambal de Utiel la tercera de las obras que concurren en la XXXI edición del Concurso Nacional de Teatro para aficionados “Ciudad de Utiel”. La compañía Tadzio Teatro de Tomelloso puso en escena el clásico de Calderón de la Barca “Casa con dos puertas mala de guardar”.
Representar una típica obra de enredo del Siglo de Oro, con la retórica propia del verso Calderoniano, sin el refuerzo de un decorado que ayude al público a ubicarse y con un ambiguo vestuario, que combina elementos propios del siglo XVII con actuales, es una apuesta interesante, original, innovadora y muy atrevida.
Es cierto que al inicio de esta “paranoia” dramática se produjo una desconexión entre el público y el planteamiento de la obra, pero a medida que los personajes principales cobraron protagonismo el público empezó a empatizar con ellos y a engancharse a la trama de este embrollo amoroso.
Se vieron interpretaciones desiguales, algunas fantásticas destacando la de las dos protagonistas de la historia, Marcela y Laura. Los personajes se deslizaban por la escena como si de una danza se tratara. Actuaciones vibrantes, llenas de vida y de una intensidad absolutamente necesaria para mantener la atención del público. Solo en ocasiones, cuando en algunas escenas decrecía la intensidad interpretativa, decrecía de igual forma la tensión del espectador.
En definitiva, un clásico de Calderón al desnudo, sin artificios, una propuesta que no dejó indiferente a nadie, aunque pudo no convencer a todo el mundo. El teatro no es de los cobardes y, sin duda, Tadzio Teatro no es una compañía de pusilánimes.